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Sobre la finalidad de esta novela

  • Foto del escritor: José de la Gándara
    José de la Gándara
  • 7 nov 2025
  • 1 Min. de lectura

Actualizado: 20 ene

No hay historia que se mantenga viva si no es contada de nuevo. Los archivos guardan los hechos, pero las novelas —cuando son honestas— intentan devolverles el pulso. Esta no es una lección de historia, ni pretende enmendarla. Es apenas una tentativa de escuchar las voces que quedaron al margen: las de quienes navegaron, observaron o murieron sin testimonio.

La novela histórica, bien entendida, no busca deslumbrar con fechas ni con uniformes. Busca comprender —aunque sea un instante— el misterio de los hombres en el tiempo: su miedo, su fe, su deseo, su cansancio, su lealtad. El pasado es, en realidad, un espejo que devuelve nuestra propia figura, deformada por los siglos.

Si estas páginas logran entretener, ya habrán cumplido una parte de su cometido. Si además despiertan curiosidad por la historia, mejor aún: muchos aún desconocen figuras tan relevantes para la forja de la España actual como Jorge Juan o el Marqués de la Ensenada. Y si, en algún momento, el lector siente que en medio del mar, del frío o del poder late algo que le concierne, entonces esta novela habrá servido para lo único que puede aspirar una obra de ficción: recordarnos que seguimos siendo los mismos, solo disfrazados de otra época.

 
 
 

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